jueves, 16 de abril de 2026

 Frágil ante lo inmundo


lo inmundo considerado como una débil respuesta

del ser cotidiano ante sus mezquindades

me sorprendo en una ciudad cuyo nombre

ni la humedad pegada a los muros ancianos

ni sus palomas tísicas

me importan

como estar en su imagen de plástico

hundiéndome en La Defense

o

perdida en el ardor de su pasado

ah pureza frescor de lo marchito

toneladas de plumas nos cubren

nos desnudan en tu presencia

y tú ciudad donde hoy habito

¿naufragas o emerges de mi

calidoscopio?

A pocos metros de la estación moderna me habita

en pequeñas áreas mal ventiladas

campiñas fantasmales donde uno (de pocos

ingresos)

atraviesa la tarde de un verano desolado

desde sólo un ángulo

-lo maravilloso de la tarde su caricia en el sexo es la de un espectro

y amo esa tarde como en un film.

El ardor del pasado descansa en la infancia

pero no puedo ocuparme largo rato de esta

transparencia

y no deseo edificar una infancia

lo maravilloso es la rama torcida

que se eterniza en un material innoble (chatarra)

esta falta de flores lo es sobre la tarde gris.

Apoyada en tus brazos:

de las viejas Bastillas

nace tu sonrisa más fresca

y mis partes están irritadas con fluidos verduscos

como tonos impresionistas

caminando para aprehender el rígido otoño en

el Louvre

el sentimiento de piedra de la Venus egipcia

o el gesto de bronce de una pierna de gladiador

-sótanos y galerías de tesoros robados

camino, palpo el tubérculo de los recuerdos

mi cuerpo de niña

el silencio rígido

de la pureza

nada de entonces puede penetrarme en el miedo

como esta ciudad en la usura.


Carmen Ollé

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