miércoles, 12 de agosto de 2026

 El equilibrio en los otros 

(tiempo de abrazar)


Esa demora donde tiempo

deshace sus señales,

ese alargar el encuentro

cuando dispone su ceremonia

y se niega a cerrarla. Otro café,

otro traguito, otro suceso mínimo 

para contar.

Esa tardanza abstraída,

tácita en el ocio que se mezcla

con los pigmentos amarillos y violetas

de las luces bajas, nocturnas.

Otra cerveza, otra vuelta,

otra historia se rearma

y se hace tarde

pero no cesa la brasa. El lar

que anida en los otros.

La risa que se adentra repicante

y ese miraje tristón,

repuesto para no malograr

la cercanía, las presencias

que de a poco diluyen 

la tracción de algún daño.

Sed, no es más que sed

esta laxitud

donde un agua subterránea

nos humedece las bocas,

las palabras.

El lazo amoroso enredado

que se despliega.

Sed no es más que sed

el celo en los próximos,

el alma susurrada

al acompasarnos,

al ir de bares

y entre palabras encimadas

destapar la hostilidad de un devenir

por un instante, menos furioso.

Tendidos los gestos

como flores repentinas

en una mata de iris azules.

Y ya no enmudecer

arrojados en soledad

sobre una roca desnuda.

No es más que sed

seguir la caminata

entre las briznas de una calle

con luminarias

atenuads por el follaje,

el asfalto acallado de autos.

No es más que sed

que se calma

asida al abrazo.

Agua sostenida 

que se entrega.

En el otro, un equilibrio.

Abrazar es un equilibrio. 

Alicia Genovese 


No hay comentarios:

Publicar un comentario